Un brindis por La Roja

Un brindis por La Roja

La Roja se enfrenta a la final del Mundial. Minuto 106. Gol de Ferrán Torres. Tan solo diez minutos antes de cuando, dieciséis años atrás, Andrés Iniesta anotaba en el minuto 116 el gol que le dio a España su primera Copa del Mundo. Un eco casi calcado de aquella noche de 2010, que ahora vuelve a escribirse en la memoria de todos los aficionados.

Han pasado dieciséis años y la selección española ha vuelto a proclamarse campeona del mundo. Partido tras partido, a la selección de Luis de la Fuente le tocó superar un camino nada fácil, que culminó con la victoria 1-0 frente a la selección de Argentina.

La euforia de todo un país

Mientras en Nueva Jersey la selección levantaba la Copa del Mundo, por toda España se alzaban las copas de vino para brindar a la par. Ya fuese en la Plaza de Colón de Madrid, en casa con la familia, en un bar con amigos o en la plaza del pueblo frente a una pantalla gigante, en todos los rincones la euforia se contagió y millones de voces se sumaron al festejo.

Tan solo un día después, la capital se convirtió en el epicentro de la celebración. La selección recorrió las calles de Madrid a bordo de un autobús, arropada por miles de personas que se acercaron a dar su apoyo y, como en cualquier fiesta, bien acompañadas también de alguna que otra copa de vino. Todo terminar en la Plaza de Cibeles, con actuaciones en directo que pusieron el broche final.

Vuelta a casa

Esta semana también hemos visto cómo cada jugador era recibido como un héroe en su tierra. Mikel Merino saludó desde el balcón del Palacio de Navarra a la multitud reunida en la Plaza del Castillo de Pamplona, entre cánticos de «¡campeones del mundo!». En Don Benito, Pedro Porro fue nombrado Hijo Predilecto de la ciudad y recibido con honores por todo su pueblo.

Y en Los Palacios y Villafranca (Sevilla), Gavi y Fabián Ruiz recogieron el testigo de Jesús Navas como manda la tradición: cada uno recibiendo su propio peso en tomates, 68,5 y 85 kilos respectivamente, entre el cariño de sus vecinos.

España ha vuelto a escribir su nombre en la historia y lo ha hecho celebrándolo como más nos gusta, en la calle, con la familia y con una copa en la mano. Por un verano de campeones y por un equipo que ha devuelto la ilusión y la alegría, el brindis de este viernes va por ellos.

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