Este verano nadie ha podido escapar del calor y la vendimia tampoco ha sido una excepción. Las altas temperaturas han hecho que este momento tan crucial para el buen vino se adelante, y, como ya es tradición en el blog, toca hablar de vendimia en estas fechas. En otras ocasiones ya hemos comentado curiosidades de la vendimia o cómo el clima les afecta. En esta ocasión, hemos querido dar un paso más y plantearnos el siguiente escenario:
¿Qué pasaría si juntamos dos de los íconos más antiguos de España, el folclore y el vino? Pues que nos da lugar a tradiciones de la vendimia tan curiosas como las que os vamos a contar.
Si eres un amante del vino, seguro que alguna vez has pensado: ojalá tener vino ilimitado. Es más, ¿te imaginas poder acercar tu vaso a una fuente y que se llene de vino? Esto es posible en Cariñena, Zaragoza, donde, durante sus fiestas de la vendimia, la Fuente de la Mora deja de dar agua y empieza a manar vino. Un gesto simbólico en el que el vino se convierte en el protagonista absoluto de la fiesta.
Viajamos hasta Requena, Valencia, para adentrarnos en la fiesta de la vendimia más antigua de España. Es aquí donde se da una de las jornadas más entrañables, conocida como la Noche de la Zurra, una celebración popular donde todos los vecinos se reúnen en las calles para compartir vino. Un pueblo que sabe que, en compañía, el vino sabe mejor.
Como dice el refrán, el vino no hace milagros, pero puede ayudar a hacerlos. Y más si cuentas con la bendición. En Jerez de la Frontera, ya es tradición que, antes de pisar la primera uva, un sacerdote de la catedral la bendiga, para después beber al son del himno oficial de la vendimia. Un ritual que cuenta con el reconocimiento de Interés Turístico Internacional y sirve como muestra de respeto a la tradición de la vendimia.
En las fiestas de San Mateo, en La Rioja, la vendimia también tiene un deje sagrado, y es que el primer «caldo» de la temporada se ofrece a la Virgen de Valvanera, patrona de la comunidad. El acto va acompañado de fuegos artificiales junto al Ebro, convirtiéndolo en toda una fiesta de la identidad riojana.
Por supuesto, Peñafiel no podía quedarse atrás, y cuando el otoño empieza a pintar las hojas, a principios de octubre, la localidad se llena de catas, degustación de productos locales y paseos teatralizados. Un fin de semana donde se puede disfrutar de la vendimia y el pisado de la uva. Por supuesto, no falta también una degustación final.
Historias distintas en pueblos distintos. Sin embargo, da igual a qué rincón de España viajemos,que todos tienen algo en común, allá donde haya un viñedo, la fiesta y la tradición nunca andarán muy lejos.