La historia del vino está llena de nombres que se repiten una y otra vez. Sin embargo hay otros que, aunque son menos conocidos, el valor de sus actos marcaron la tradición vitivinícola. En este caso, ese nombre es Hannah Weinberger.
Tras la muerte de su marido en 1882, Hannah Weinberger se puso al frente de la bodega familiar en Napa Valley (California) y hoy está reconocida como la primera mujer propietaria y elaboradora de una bodega en esa región. Permaneció vinculada al negocio hasta 1920, cuando la Ley Seca obligó a cerrar la actividad.
Lo interesante de su figura no es solo que fuera “la primera”, aunque ese dato por sí solo ya es importante. Lo verdaderamente revelador es pensar lo que significaba ocupar ese lugar a finales del siglo XIX. El vino era entonces un mundo profundamente masculino: de propiedad, de comercio, de presencia pública y de reconocimiento. Y, sin embargo, ahí estuvo ella, sosteniendo una bodega en una región que aún estaba construyendo su identidad vitivinícola.
La propiedad Weinberger, situada al norte de St. Helena, forma parte de los primeros años de la historia del vino en Napa. Hoy puede parecer un territorio consolidado, incluso mítico, pero durante décadas fue un paisaje en construcción, hecho de tanteos, intuición y mucho trabajo directo con la tierra. Hannah Weinberger formó parte de ese momento fundacional.

Su historia no se sostiene en una gran leyenda, sino en hechos concretos. Una mujer que tomó las riendas de una bodega en 1882 y no solo la mantuvo viva durante casi cuatro décadas, sino que además amplió la producción hasta alcanzar los 100.000 galones y situó su nombre en el panorama internacional del vino cuando su Cabernet Sauvignon de 1889 recibió una medalla, la primera concedida a una mujer elaboradora en la escena vinícola mundial.
Aunque esta historia llegó a su final en 1920, cuando la Ley Seca obligó a cerrar la actividad.
A veces, cuando se habla de mujeres pioneras, se cae en una épica muy fácil. Pero la realidad es que Hannah sostuvo una bodega en Napa Valley en un momento en el que casi nadie esperaba ver a una mujer ocupando ese lugar. Quizá por eso sigue siendo una figura tan interesante para traer hoy al blog. No porque represente una curiosidad aislada, sino porque, detrás del mundo del vino, hay una infinidad de personas que sostuvieron proyectos antes de que hubiera reconocimiento suficiente para ellas.
¡Así que el brindis de este viernes va por ti, Hannah!