¿Cómo sorprender en San Valentín?

¿Cómo sorprender en San Valentín?

San Valentín trae siempre la misma duda: ¿lo dejamos pasar o preparamos algo diferente? Entre flores, bombones y peluches es fácil repetir el guion de todos los años.

También una cena puede parecer “lo de siempre”, pero cuando se cuida el menú, se piensa el ambiente y el vino se sirve en el lugar donde mejor sabe (la mesa de casa), la cosa cambia. Con unos pocos detalles y una botella de Protos, esa cena deja de ser un gesto más y pasa a formar parte de las que se recuerdan.

A continuación, cinco ideas sencillas para subir el nivel de esa cena romántica, sin complicarse la vida y dejando que el vino acompañe el ritmo de la noche.

Empieza la cena antes de sentarte

Lo importante de la cena no siempre es el resultado, sino el proceso. Disfrutar de la banda sonora y de una botella de vino mientas cocináis es una manera de empezar a crear un buen ambiente.

Una copa de Protos Roble puede ser vuestro fiel amigo. Un tinto fresco, con fruta muy presente y una crianza breve que lo hace fácil de beber y capaz de seguir luego en la mesa.

Protos Roble

Cambia la mesa de todos los días

No hace falta llenar la casa de decoración extravagante para que se note que es una noche especial. Basta con cambiar algunos elementos de la rutina.

Puedes sacar unas copas que no uséis a diario para servir el vino, elegir un mantel distinto al de cada día o añadir unas servilletas de tela. Un par de velas en el centro de la mesa, colocadas con intención, transforman el salón sin grandes esfuerzos. Con solo esos cambios, la mesa deja de parecer la de un martes cualquiera y se convierte en el escenario de vuestra cena romántica de San Valentín.

Cocina algo que se pueda dejar hecho

San Valentín no es la mejor noche para improvisar una receta complicada. Es preferible apostar por un plato que controles bien y que puedas dejar prácticamente listo antes de sentarte.

Un guiso que gane reposo, una carne o un pescado al horno, una lasaña o una verdura rellena permiten dedicar el momento de la cena a hablar y mirar a la otra persona, no a entrar y salir de la cocina.

Sirve el vino pensando en el ritmo, no solo en el plato

Más allá del maridaje perfecto, lo que importa esta noche es que el vino acompañe el ritmo de la velada. Una buena opción es elegir una botella que pueda estar presente desde el aperitivo hasta el último plato.

Si has empezado con Protos Roble, puedes dejar que sea el hilo conductor de la cena: tiene estructura suficiente para acompañar platos de carne, pastas con salsas sabrosas o verduras asadas, pero también funciona con un aperitivo sencillo a base de quesos, embutidos suaves o algo de picoteo. Si te apetece subir un peldaño, un Protos 3er Año puede ser la elección para un menú algo más elaborado, con sabores más profundos y salsas más trabajadas.

Protos Crianza 3º Año

Deja espacio para la última copa

Una de las ventajas de celebrar San Valentín en casa es que no hay horarios: no cierra la cocina y no tienes que comer rápido para disfrutar de la sobremesa. Cuando terminéis de cenar, no recojas todo de inmediato. Deja que la mesa se quede un poco en pausa y reservad un rato para una última copa.

Apagad alguna luz, dejad solo las velas encendidas y serviros el vino que queda en la botella. Las anécdotas, historias y pensamientos futuros serán la mejor parte del plan.

Al final, de eso va también San Valentín: de demostrar que incluso los días corrientes pueden volverse especiales con la compañía adecuada, una mesa cuidada y una botella de Protos abierta en el momento justo.

¡Feliz San Valentín!

Entradas anteriores