Nunca es un mal día para enviar una carta

Nunca es un mal día para enviar una carta

Querido amante de Protos,

Puede que, como nosotros, tampoco lo supieras, pero dentro de la gran cantidad de efemérides señaladas en nuestros calendarios, existe un día dedicado a enviar cartas a los amigos. Una excusa perfecta para recordar lo que se pierde en las rutinas: lo muchísimo que queremos a nuestro entorno.

Pero, ¿realmente pensáis que el acto de escribir una carta está en peligro de extinción? Pues no es del todo cierto. Papá Noel sigue siendo, cada año, uno de los destinatarios que más cartas recibe en todo el mundo, ¡alrededor de medio millón cada año! Cartas escritas a mano, llenas de ilusión. ¿Quién no recuerda el momento de dejar la carta en un buzón, como el momento más esperado del año?

Otro dato curioso es que, según la ciencia, las palabras ganan credibilidad cuando se escriben a mano. Sí, sentimos más cercanía cuando leemos una carta de puño y letra, que con un mensaje. Quizá por eso, cuando se trata de decir algo importante, sigue teniendo sentido sentarse a escribir una carta. Con todo el tiempo del mundo y, ¿por qué no?, con una copa de vino que acompañe a esas ideas que van tomando forma.

Al final, cuando escribes una carta casi siempre pasa lo mismo: piensas en la otra persona. En qué le gustaría leer, qué le haría gracia, qué palabras encajarían mejor con ese momento… Y muchas veces, una carta no llega sola. Suele ir acompañada de algo más. Un pequeño obsequio, por ejemplo, en forma de botella. Pero no cualquiera. Tiene que ser algo muy especial.

En Protos pensamos que hay momentos que merecen su propio vino. Y el gesto de regalar una botella personalizada es tan especial, como la carta que estás pensando en mandar. Una manera más de decir: he pensado en ti

Así que, querido lector, si no sabías qué regalar a ese amigo que siempre está ahí, quizá esta carta te haya dado alguna idea.

Con cariño,

Protos.

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