Llega uno de los momentos más emocionantes del año para la cultura y la ciencia. En los próximos días se darán a conocer los ganadores de los Premios Nobel y, entre ellos, uno de los más esperados, el de Literatura. Un galardón que, a lo largo de su historia, ha reconocido a personalidades como José Echegaray (1904), Winston Churchill (1953) o la figura de la que vamos a hablar hoy: Ernest Hemingway.
Premiado en 1954, Hemingway no solo era conocido por su labor periodística y de escritura sino también por su pasión por el vino. Un amor que se vio reflejado tanto en su vida personal como en su profesional, convirtiéndose en un elemento recurrente en sus novelas.
Coincidiendo también con el centenario de su libro Fiesta, que se cumple el próximo 22 de octubre, desde Bodegas Protos repasamos la relación del escritor con el vino y España.
Su introducción al mundo del vino llegó en 1918, cuando fue destionado a Italia durante la Primera Guerra Mundial. Recibió una herida durante uno de los enfrentamientos y en su recuperación en Milán el vino fue su fiel compañero.
En Francia también continuó sus andaduras por el mundo del vino, plasmadas en su novela París era una fiesta, donde cuenta con todo detalle los distintos tipos de vino que le iban acompañando en su día a día.
Sin embargo, fue en España donde su amor por este mundo se terminó de afianzar.
Con tan solo 24 años decidió viajar a Pamplona y vivir la festividad de San Fermín. De esta vivencia saldría una de sus novelas más famosas y una de las razones por las cuales esta celebración es tan popular en el extranjero: Fiesta (1926).
Esta obra nos convierte en un compañero más del viaje de un grupo de expatriados británicos y estadounidenses que en los años 20 deciden experimentar San Fermín.
El vino acompaña en varios momentos a los personajes, disfrutando de la gastronomía y del buen beber. Ya sea en un autobús de camino a la capital navarra o comiendo en el restaurante Casa Botín en Madrid y descorchando cinco botellas de vino.
De hecho, la relación de Hemingway no acabó allí y mantuvo el contacto con el país y el vino a lo largo de su vida. Años después de la publicación de Fiesta, el escritor visitó La Rioja para catar y recorrer las zonas vinícolas de la zona de Haro.
El gran conocimiento sobre vino que desarrolló a lo largo de su vida le llevó a contar con un diploma otorgado por la asociación de viticultores del estado de California, que le certificó como un experto catador de vino.
Desde Bodegas Protos, despedimos su trayectoria con una de sus citas más célebres, publicadas en su novela Muerte en la tarde:
“El vino es una de las cosas más civilizadas en el mundo y una de las más naturales del mundo, que ha sido traída para ser la mayor perfección y ofrece un amplio rango para el disfrute y la apreciación, más que, probablemente, ninguna otra cosa puramente sensorial”.
Ernest Hemingway.