¿Qué hacer en los días de lluvia?

¿Qué hacer en los días de lluvia?

Con la llegada de la borrasca Ingrid a la península, el pronóstico se repite en muchas ciudades españolas: cielo cerrado, lluvia intermitente, algo de viento y esa sensación de no querer pisar la calle. No es una situación excepcional, pero sí de esas que cambian el ritmo de un fin de semana entero.

No se trata de encerrarse como en los meses de cuarentena, sino de convertir esos días de lluvia en una oportunidad para disfrutar de las tardes en casa: de una peli, una manta, un buen juego, algo rico y, sobre todo, una botella de Protos.

Cocinar juntos y Protos 3er Año

Un día de lluvia constante tiene una ventaja clara: los días se hacen más largos. Al contrario que los días entre semana, en los que no hay tiempo para casi nada, de pronto aparece la posibilidad de encender el horno o dejar un guiso al fuego durante horas sin tener que salir corriendo a cualquier otro sitio.

Un estofado de carne, unas verduras asadas, un pollo al horno con patatas o un plato de legumbres “de domingo” son recetas que se benefician de ese tiempo largo. Cocinarlas en familia – repartiendo tareas, dejando que los más pequeños se encarguen de partes sencillas-  convierte la cocina en un lugar donde también se conversa. Y, si falta inspiración, siempre se puede volver a algunas de las recetas de este blog.

Cuando llega el momento de sentarse, un tinto con estructura y taninos pulidos como Protos 3er Año encaja de forma natural: aguanta bien carnes jugosas, fondos reducidos, salsas que se han ido concentrando. La acidez ayuda a que el conjunto no resulte pesado y la crianza aporta matices de especias y tostados que acompañan el ambiente del horno encendido y la lluvia golpeando en la ventana.

Tarde de libros pendientes y Aire de Protos

No todos los planes tienen que pasar por la mesa principal. Un salón en silencio (siempre que se pueda), varias personas leyendo cosas distintas, una bandeja con algo de picoteo sencillo y una botella abierta pueden construir un refugio discreto frente al temporal.

Es el momento ideal para rescatar ese libro que se quedó a medias antes de las vacaciones, para abrir un ensayo que parece demasiado denso entre semana, o para que cada miembro de la familia se pierda en su propio universo de páginas.

Aquí funciona bien un blanco fresco, versátil, de trago amable, como Aire de Protos. Servido ligeramente frío, acompaña frutos secos, quesos suaves, alguna conserva delicada o simplemente la conversación que aparece cuando alguien levanta la vista y comenta lo que está leyendo. No roba foco, pero sí marca la diferencia frente a un café rápido: convierte la tarde en algo elegido, no sólo en “un día malo de tiempo”.

Y si no sabéis qué leer, os dejamos una selección.

Cine de lluvia y Protos Roble

Hay películas que, vistas en otro momento del año, no funcionan igual. Historias que piden sonido de lluvia de fondo, persianas medio bajadas y la despreocupación de saber que no estás “perdiendo” un día soleado.

Montar una sesión doble en casa – una película para ver en familia y otra más adulta después de cenar – es una manera de ordenar el día sin necesidad de grandes esfuerzos.

Como vino para esos planes de lluvia en casa, un tinto joven con crianza corta, como Protos Roble, funciona casi como banda sonora: tiene suficiente carácter para acompañar los platos de diario y la conversación previa o posterior, pero sigue siendo un vino directo, que no exige demasiada atención técnica. Se puede servir al principio de la cena y dejar que acompañe también la segunda película, ya más integrado y templado en la copa.

Protos Roble

Poner orden listas, fotos del año y Protos Verdejo

No todo en un fin de semana de lluvia tiene que ser ocio puro. También puede ser buen momento para ordenar cosas que en semanas normales se quedan en un “ya lo haré”: seleccionar fotos del último viaje, revisar libros o discos, organizar la despensa, planear escapadas para cuando mejore el tiempo.

Hacerlo acompañado, con música de fondo y sin prisa, convierte lo que podría ser una tarea tediosa en algo casi placentero. Para ese tipo de plan mixto – entre práctico y emocional- , un blanco con carácter como Protos Verdejo funciona como hilo conductor. Su acidez marcada mantiene la atención despierta, sus notas aromáticas (fruta blanca, cítricos, toques herbales) acompañan bien tanto un aperitivo improvisado como una cena ligera después de “poner orden”.

Es un vino que se presta al comentario casual: alguien puede detenerse en el aroma mientras el resto discute qué fotos salvar, qué libros donar o qué viaje empezar a imaginar para cuando borrascas como Ingrid sean sólo un recuerdo meteorológico.

Elegir el refugio

La llegada de una borrasca como Ingrid, podemos decidir qué hacemos con esos días en los que la ciudad o el pueblo parecen meterse en casa. Convertir la lluvia y la nieve en excusa para activar otros ritmos es una forma de no vivir el mal tiempo sólo como interrupción.

En muchos de esos planes, una botella de Protos puede estar presente sin necesidad de ocuparlo todo: un blanco que acompaña una tarde de lectura, un tinto que redondea un guiso lento, un vino con nervio que anima un juego de mesa, una copa que se sirve mientras pensamos juntos “qué hacemos cuando esto escampe”.

Al final, los planes de lluvia en casa hablan menos del cielo encapotado que de cómo elegimos habitar esos días. Un temporal pasa; lo que queda son las escenas que construimos puertas adentro.

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