

La
empresa creció con mucha rapidez y se plantearon los primeros problemas
de espacio comenzando así su expansión por toda la comarca. Se inicia
la construcción de una bodega de envejecimiento en pleno corazón
de la montaña que sustenta el castillo de Peñafiel.
“La D.O de la zona adopta su nombre: Ribera
del Duero”
Es tal su marca de calidad y prestigio que en los años 80 una
franja vinícola de reconocida consideración adopta su nombre,
Ribera de Duero, para identificar al Consejo Regulador de
Denominación
de Origen que velará por la calidad de los vinos de la zona.
En 1995 se amplia
la bodega de crianza y se consolida en el panorama
vinícola internacional.El proyecto ha seguido creciendo con la adquisición en Anguix (Burgos) de una bodega con una capacidad para elaborar hasta tres millones de kilos de uva, de los cuales 1,5 millones pasa por mesa de selección. Esta bodega está dotada de la más avanzada tecnología. “Una marca sin límites”
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