La principal característica diferenciadora de este estudio es que, por primera vez, se han incluido hasta 46 tipos distintos de barricas por año, desde las habituales de roble francés y americano hasta otras más diversas procedentes de Rumanía y Hungría.
Es bien conocido que unas uvas de gran potencial aromático y gustativo son una condición necesaria, aunque no suficiente, para lograr un gran vino.
Éste es también el resultado de una compleja cadena de calidad entre la viña y la botella, compuesta por una serie de pasos que empiezan antes de la plantación del viñedo y terminan con el consumo. Esto nos lleva a la necesidad de conocer detalladamente cuáles son las repercusiones de las barricas sobre el vino, llegando a caracterizarlas a través de catas y análisis, y este el objetivo que se ha planteado BODEGAS PROTOS, desarrollando un complejo proyecto.
La principal característica diferenciadora de este estudio es que, por primera vez, se han incluido hasta 46 tipos distintos de barricas por año, entre las cuales podemos encontrar orígenes tan habituales como el francés o el americano, pero también tan diverso como el Húngaro o el Rumano.
Se han considerado barricas procedentes de diferentes bosques, en cuyo interior se han variado características como el nivel o el modo de tostado, llegando incluso al detalle del modo de elaboración de la barrica. Se ha conseguido así, tras tres años de rigurosos estudios, un profundo conocimiento acerca del efecto de la barrica sobre el vino, y la incidencia de cada uno de los factores implicados en su elaboración en este envejecimiento.
Para llevar a cabo este trabajo, PROTOS ha iniciado una excelente colaboración y coordinación en la valoración de los distintos parámetros de interés entre el laboratorio de análisis propio de PROTOS, el laboratorio de análisis del Centro Tecnológico ITAGRA.CT de la Universidad de Valladolid, y el INIA de Madrid, distribuyéndose las tareas y determinación de los distintos parámetros en función de la experiencia y recursos de cada laboratorio.